| La aplicación doméstica más común de la energía solar es la producción de agua caliente para uso sanitario, normalmente a una temperatura de 45ºC. La nueva legislación que entra en vigor en España en 2006, obliga a suministrar entre el 60% y el 75% de las necesidades domésticas de agua caliente usando energía solar.
Los paneles solares para este tipo de sistema son calentados por los rayos del sol y usan un fluido para captar el calor de la superficie de los colectores y transportarlo a un “almacén de calor”. El calor podrá entonces ser utilizado a lo largo del día según las necesidades de los usuarios del sistema. |