USO DOMÉSTICO - Sistemas solares de calefacción
Naturalmente, la misma agua caliente producida para uso sanitario puede usarse para calefacción. Debido a la relativamente baja temperatura de funcionamiento de los sistemas de energía solar, los sistemas de calefacción generalmente emplean calefacción por suelo radiante o radiadores de tipo fan-coil en lugar de los radiadores tradicionales.

El dimensionamiento del área del colector y del volumen del depósito se ajustan para suministrar el calor requerido, sin embargo, podrían surgir problemas debido a que el mayor consumo de calefacción ocurre en los meses de invierno cuando la energía solar disponible es reducida. Los escenarios potenciales son:

  • El sistema se dimensiona para proporcionar un alto porcentaje de calefacción solar en invierno, pero se sobrecalienta o requiere un operativo adicional para enfriamiento del sistema en verano.
  • El sistema se dimensiona de forma que no exista sobrecalentamiento en verano (lo que podría suponer un perjuicio para los componentes del sistema), si bien el porcentaje de calefacción solar en invierno es muy pequeño.
Para alcanzar un equilibrio entre estas dos situaciones, es útil combinar un sistema solar de calefacción con otro sistema que requiera calor en verano:
  • Piscinas: Usando el exceso de energía solar, se alarga de 2 a 5 meses el periodo de tiempo en el que la piscina puede usarse.
  • Climatización solar: Usando máquinas de refrigeración por absorción, la energía solar puede usarse en lugar del aire acondicionado para refrigerar viviendas, áreas de trabajo o de almacenaje, etc.

Combinando una de estas dos opciones con un sistema solar de calefacción, la superficie de paneles solares puede aumentarse para suministrar cerca del 50% de las necesidades totales de calefacción sin que aparezcan problemas de sobrecalentamiento en verano.